400 trabajadores de Galeno ART reclaman su indemnización
Su dueño, Julio Fraomeni, es también titular de otras empresas superavitarias pero para la ley no es responsable de esa erogación. Galeno ART cerró en marzo, el sindicato reclama las indemnizaciones y la Superintendencia comenzó a liquidar los activos de la empresa. 400 familias reclaman una solución.
Tras varios meses de dificultades financieras, finalmente la ART del Grupo Galeno dejó de operar en marzo pasado. Desde entonces, la Superintendencia de Seguros inició el proceso de liquidación de activos y doscientos trabajadores fueron reubicados gracias a una gestión del Sindicato del Seguro que conduce uno de los secretarios generales de la CGT, Jorge Sola.
Sin embargo, otros cuatrocientos reclaman el pago de su indemnización. Se trata de montos importantes ya que las antigüedades, en promedio, alcanzan los quince años. La mayoría de ellos cumplía funciones administrativas y comerciales en las bases de Morón, Lomas de Zamora, Quilmes, Pilar y San Isidro.
La semana pasada, el sindicato logró que la empresa depositara los sueldos adeudados de febrero, pero la decisión no logra disipar el enojo entre los trabajadores despedidos.
Mientras las autoridades de la empresa alegan como motivo un problema sistémico, que tiene en jaque a todas las aseguradoras de ese sistema, entre el personal calificado de la empresa, la versión dominante es que se llegó a ese final no deseado por una mala gestión corporativa.
El Grupo Galeno fue fundado por Julio Fraomeni, comenzó con una empresa de medicina prepaga y luego se fue diversificando y creciendo. Pero el proceso de toma de decisiones nunca se terminó de profesionalizar y descentralizar.
Los asesores letrados del sindicato afirman que, por la estructuración societaria elegida, Fraomeni no es solidariamente responsable, aunque sus otros negocios sean superavitarios, y se deberá aguardar la liquidación por parte de la Superintendencia, para lo que ya se inició la diligencia del “pronto pago”.
El grupo es propietario de valiosos inmuebles en los que funcionan las clínicas “de la Trinidad”, ubicados en los barrios porteños de Palermo y Once y en los partidos de San Isidro, Quilmes y La Matanza.
Apogeo y caída
Es una práctica defensiva habitual que las empresas de medicina prepaga, e incluso las obras sociales, realicen algunas colocaciones financieras, cuando tienen reservas técnicas a su favor y contextos de elevada inflación.
En los últimos años, esto fue derivando en un proceso de financierización del sector, donde esos recursos se utilizaron para adquirir sanatorios o incursionar en otros negocios. En este proceso, las empresas de medicina privada, que tienen menos restricciones legales, aventajaron a las obras sociales.
Así, a modo de ejemplo, Galeno adquirió Efectivo Sí en 2017, una empresa dedicada a los préstamos personales para sectores sub bancarizados o no bancarizados, a altas tasas de interés. Se desprendió de esa unidad de negocios el año pasado, cuando la alta morosidad de las familias comenzó a afectar los balances de las empresas del sector.