Se profundiza la crisis de los aeropuertos
Un cambio de software mal hecho pone en riesgo las operaciones en el Aeroparque Jorge Newbery, con consecuencias en Ezeiza y San Fernando, motivó quejas tanto de la cámara de líneas aéreas, la Junta de Representantes de Compañías Aéreas (JURCA), como del sindicato de controladores aéreos, la Asociación de Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad Aeroportuaria (ATEPSA) y de organizaciones de usuarios y consumidores.
Por tercera semana consecutiva, y a nada del comienzo de las vacaciones de invierno, las autoridades de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), el Organismo Regulador de la Seguridad Nacional Aeroportuaria (ORSNA) y la subsecretaría de Transporte Aéreo, encabezada por Hernán Gómez, siguen sin resolver el problema de la mala visualización de radares, generada por en cambio intempestivo de software, que genera demoras, cancelaciones, desvíos y situaciones de riesgo.
La mala y apresurada implementación del software de visualización del sistema de radares ManagAIR, los aeropuertos de Ezeiza, San Fernando y Aeroparque funcionan de manera crítica desde hace casi un mes. El saldo es una situación de riesgo para pasajeros y tripulantes: aviones que dan vueltas en el aire hasta poder aterrizar, en algunos casos llegando al límite de su autonomía.
Los sistemas de Aeroparque pasaron de cuatro pantallas de visualización a una, porque las tres restantes eran obsoletas para el nuevo programa. Además, aparecen nuevos errores, para cuya resolución el personal no fue capacitado.
El primer reclamo, a mediados de junio, fue el de los controladores aéreos. Solicitaban mayor y mejor capacitación y la vuelta transitoria al software anterior, hasta tanto se complementara ese proceso.
El siguiente fue el de las líneas aéreas. “Las demoras, cancelaciones, reprogramaciones y desvíos a aeropuertos alternativos que están afectando la operación aérea en el Aeroparque son responsabilidad exclusiva de la EANA”, sostuvieron.
Ocurre que los errores de gestión de los funcionarios se traducen no sólo en problemas reputacionales para las empresas, por los inconvenientes generados a los pasajeros, sino también en nuevos costos: mayor gasto en combustible, tasas aeroportuarias y toda clase de gastos imprevistos.
Por último, organizaciones de defensa del consumidor dieron a conocer un aumento de las quejas contra las aerolíneas en las últimas semanas, coincidentemente con la implementación fallida. Las partes evalúan la solicitud de un pedido de informes legislativo, en la cámara de diputados de la nación, que podría cursarse a través de las comisiones de Transporte o Derecho del Consumidor.