Municipales bonaerenses en lucha por salario y concejo
La federación de trabajadores municipales cortó el martes el tráfico de la colectora norte de Panamericana, a la altura del cruce con la ruta 197, durante más de tres horas, el martes pasado.
Se trata de un nuevo indicio de la creciente temperatura del conflicto social. No fue la primera medida de fuerza (hubo otras recientes en Cañuelas, Bahía Blanca e Ituzaingó) ni la última, porque se anuncian otras.
El dirigente del sector Hernán Doval anunció allí, en el marco de una improvisada conferencia de prensa, “un plan de lucha incremental, de menos a más. Nos preparamos para un conflicto largo”, algo que podría asociarse al concepto de paciencia estratégica.
El reclamo central es de carácter salarial: se trata de uno de los sectores que más salario perdió con Milei. Pero existe también otra cuenta pendiente, que viene de las gestiones de Scioli y Vidal.
El Concejo del Empleo Municipal es una figura creada por la ley 14656, que data de 2014 y fue impulsada por el actual secretario general de la Fesimubo, Hernán Doval, cuando era diputado por la tercera sección.
En ese espacio, tripartito y vinculante, deberían discutirse cuestiones como los pases a planta y el tope al uso de figuras precarias como el monotributo o los convenios con cooperativas, que desfinancian al IOMA y al IPS en un contexto extremadamente complejo.
El gobierno provincial, por medio del ministro Correa, viene postergando la convocatoria, a la que se comprometió en público Kicillof, ahora para marzo de 2027. Como marzo suele ser un mes picante en materia de paritarias, la convocatoria no goza de la mayor credibilidad.
El motivo de la demora, sostienen desde el sector municipal, tiene que ver con la presión de otros gremios que no alcanzan el piso de representación exigido por la norma, pero igual quieren integrarlo. El dato de la autoría de la ley no es menor: difícilmente algún funcionario pueda discutirle a Doval el espíritu de la letra y lo que implica el piso de representación.
Frente a esta situación, la federación mayoritaria ofreció “salir por arriba”, esto es, que se sumen como oyentes. Pero, a juzgar por las demoras, no parece satisfactoria. Sin embargo, si el plan de lucha municipal sigue escalando, es probable que sus bases reclamen a otros sindicatos de empleados públicos una conducta similar.