Día de furia en el puerto de Concepción del Uruguay
Con el proyecto de reforma laboral de fondo, los portuarios pararon contra los incumplimientos del convenio de una importante empresa entrerriana y acusan complicidad de la regional Zárate. El lunes terminó con conciliación obligatoria, palos y detenidos.
El bahiense Marcelo Osores, que preside la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA), salió en auxilio del recientemente electo secretario general del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) en el puerto entrerriano de Concepción del Uruguay, Martín Soto. Por decisión de los trabajadores, el puerto estuvo parado hasta que el gobierno provincial declaró la conciliación obligatoria.
El conflicto surgió porque la empresa Urcel Argentina, dedicada a la explotación forestal y exportación de madera, y un importante demandante de mano de obra para transporte fluvial, no reconoce a las autoridades sindicales que fueron electas a fines del año pasado y cuentan con la correspondiente certificación de la secretaría de Trabajo.
A pesar de que hubo varios llamados y advertencias previas, la empresa de origen uruguayo y fuerte influencia en la ciudad persistió en la actitud y el sindicato, con el apoyo de la federación, decidió la medida de fuerza en defensa de sus fuentes de trabajo.
El paro coincidió con el regreso al trabajo de los empleados de los frigoríficos avícolas, que acordaron aumentos salariales tras varios días de huelga. La intransigencia de Urcel impidió durante casi toda la jornada que los productores de pollos pudieran sacar sus mercaderías, hasta en horas de la tarde llegó la conciliación por quince días. El anuncio llegó con represión, en la que tuvo un rol protagónico la Prefectura Naval Argentina. El saldo final fue de cinco trabajadores detenidos.
Osores, Gerónimo, Rojas y Schmidt
El tercero en discordia es el SUPA Bajo Paraná, conocido por todos como SUPA Zárate. Su secretario general, Héctor “Piru” Rojas, figura en la nómina de empleados de Urcel. Es evidente que la empresa lo prefiere como interlocutor. Fuentes cercanas a Osores sostienen que esto es porque “les sale más barato”.
La situación es la contracara exacta de lo que ocurre entre los marineros, representados en el SOMU. En esa actividad, los sindicalistas de la regional del norte bonaerense, que abarca desde San Fernando hasta Zárate, reclaman que las provincias del litoral les quitan el trabajo porque cobran menos y no respetan el convenio colectivo.
Lo que ocurre en la actividad, tanto entre el personal de tierra como en el embarcado, es que hay sectores en los que la reforma laboral ya se dio de hecho y otros que están activamente comprometidos con la resistencia al proyecto libertario.
De hecho, Osores se pasó los últimos meses recorriendo puertos, hablando en asambleas y convenciendo a sus trabajadores de la necesidad de oponerse al proyecto que se discutirá en el Congreso en las próximas semanas. Días atrás mantuvo una reunión con Cristian Jerónimo por este mismo tema. También insistió en que el gobernador Rogelio Frigerio “deje de mirar para otro lado”.
Urcel no es exactamente una pyme: cuenta con casi un millón de hectáreas de monte propio, que le permiten exportar 600 mil toneladas al año, mayormente a mercados asiáticos. La actividad forestal y sus derivados, es una de las incluidas en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
Osores y Rojas arrastran años de diferencias y conflictos. Prácticamente desde que Rojas, afiliado al SUPA Campana, rompió con esa organización para crear una nueva, dos décadas atrás. Las diferencias de Rojas con la conducción nacional hicieron que el SUPA Bajo Paraná se retirara de la FEPA, la entidad que le corresponde naturalmente, que integran el resto de los estibadores del país, y se adhiriera a la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (Fempinra), donde es secretario gremial.
Quien la conduce es el secretario general de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmidt, actual secretario de Política de Empleo de la CGT y ex triunviro a cargo de la conducción en tiempos de Mauricio Macri. Schmidt fue, junto con Héctor Daer y Carlos Acuña, uno de los destinatarios del cántico “poné la fecha”, en la célebre movilización en la que voló el atril en 2017. Más recientemente, Rojas intentó quedar como secretario general de la CGT Regional Zárate- Campana. Perdió frente a Carlos Gutiérrez, de ASIMRA y muy cercano a Abel Furlán.